El grupo de trabajo del profesor Juan Pedro Bolaños de la Universidad de Salamanca junto con el Dr. Giovanni Mariscano de Burdeos, han coordinado una investigación sobre el mecanismo bioquímico responsable de la interacción social, un tipo de comportamiento que no había sido estudiado desde una perspectiva bioquímica.
En su trabajo publicado en la revista Nature se concluye que las mitocondrias de los astrocitos coordinan una compleja red de señales moleculares que permite a las neuronas modular la interacción social.

El profesor Juan Pedro Bolaños ha estado varios años investigando la importancia del metabolismo energético de los astrocitos en la funcionalidad neuronal y el comportamiento del organismo.Por su parte, el grupo de investigación del Dr. Giovanni Marsicano, del INSERM en Burdeos, había identificado previamente que las mitocondrias de las células cerebrales presentan unas proteínas que actúan como receptores de cannabinoides, es decir, que reciben o advierten de la presencia de estos compuestos.

De esta forma, ambos grupos de investigación deciden colaborar para coordinar un estudio para demostrar esta hipótesis que fue realizada en el Instituto de Biología Funcional y Genómica (IBFG), centro mixto Universidad de Salamanca-CSIC al que, junto al Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca (IBSAL), Bolaños forma parte.

Estos hallazgos demuestran que uno de los efectos en la conducta secundarios del abuso de cannabis se debe a una alteración del metabolismo energético cerebral. Por otro lado, las mitocondrias de un tipo específico de células nerviosas no neuronales coordinan una compleja red de señales para comunicarse con las neuronas y controlar funciones conductuales como la sociabilidad.
Además, este descubrimiento ofrece oportunidades farmacológicas de investigación para paliar los efectos negativos causados por el uso terapéutico del cannabis.

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