Román Álvarez, catedrático y miembro de la Junta Directiva de Alumni – Universidad de Salamanca, ha puesto una biblioteca de casi tres mil libros a disposición de su pueblo, Abelgas, pequeña localidad de la montaña leonesa, bien conocida por el pastoreo, la trashumancia y los mastines, cuyos habitantes en la temporada invernal apenas llegan a medio centenar. En verano esta cifra se triplica.

Para ello ha habilitado un espacio en el que los interesados pueden encontrar todo tipo de lecturas capaces de satisfacer los más variados gustos: autores clásicos, narrativa y poesía contemporánea, drama, enciclopedias y diccionarios, literatura juvenil, divulgación y hasta casi un centenar de vídeos y DVD.

Este profesor, para quien “el pueblo en que uno nace es como la cáscara del alma”, es consciente de que la gente lee cada vez menos, y en especial los jóvenes. Román Álvarez no se resigna a que la juventud delegue en el ordenador la capacidad de pensar y en la televisión la capacidad de imaginar. Como reivindicación del valor de la lectura, pone a disposición de sus convecinos un edificio recién restaurado que en su día albergó la panadería de su padre. Así, donde antes había un horno del que salían panes, ahora hay anaqueles y estanterías de donde salen libros para quien los quiera utilizar. Sin más control que un cuaderno donde cada persona apunta los volúmenes que se lleva en préstamo y la fecha en que los devuelve.

Esta “biblioteca de alta montaña”, a 1280 metros de altitud, está abierta en verano las 24 horas del día, y en invierno hay suficiente número de llaves repartidas por las casas del pueblo, de manera que todo el mundo pueda acceder al recinto y llevarse cuantos libros desee. “Como si quieren con una carretilla”, anima Román Álvarez. La batalla de la lectura no está del todo perdida.

 

Aquí puedes un vídeo relacionado de Noticias Cuatro: El horno de los libros: una vieja panadería se convierte en biblioteca.

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