Vamos a hablar de la manera de abrir y cerrar los cuentos kuwaitíes, árabes  y castellanos, demostrando las semejanzas, las diferencias y las coincidencias y porqué se utiliza alguna de estas formas al empezar y/o acabar, los cuentos tanto kuwaitíes como castellanos.

Los cuentos kuwaitíes gozan de un carácter histórico, religioso y lingüístico y es muy posible que todo esto ayude a que, a su vez, tengan versiones en otro país árabe musulmán como por ejemplo Egipto, Arabia Saudita, Irak hasta llegar a Marruecos, y no sufran cambios extremos y tengan más de una versión. Todo ello, probablemente, es debido a la capacidad del narrador para memorizar el cuento, a su imaginación, a su estilo de narrar y, desde luego, a su honestidad a la hora de contar el cuento.

La flexibilidad de los cuentos es amplia y esto le permite adaptarse al entorno cultural tomando elementos propios de dicha cultura y deshaciéndose de otros que no corresponden. De ahí el papel importante que juegan los narradores para mantener vivo el cuento y la comunicación entre la gente, ya sean niños o mayores. El narrador, a veces, introduce cambios en el cuento bien sea al principio, al final o a la mitad, con el fin de hacerlo comprensible en la cultura en la que se encuentra.

En cuanto a las fuentes de los cuentos kuwaitíes, hemos de señalar que no se sabe exactamente su procedencia pero sí podemos decir que procedan de alguna que otra obra literaria como es el caso de Las mil y una noches. Un claro ejemplo sería el cuento de Abdullah del mar y Abdullah de la tierra que además de estar dentro de Las mil y una noches, existe una versión kuwaití con el mismo nombre y una gran semejanza entre los personajes y sus acciones por lo que se podría llegar a pensar que dicho cuento es una adaptación del cuento integrado de Las mil y una noche.

Se podría hablar también de fuentes orientales como es el caso del libro del Shahname, libro persa de gran importancia por su carácter histórico, religioso y mítico donde hay una mezcla de reyes y seres mágicos.  Otro libro que se podría señalar como posible fuente, es el libro de Kalila y Dimna,  libro de fábulas con moraleja de origen indú, donde los animales se humanizan y protagonizan los propios cuentos.

Por último tendríamos que hablar de determinados cuentos kuwaitís que se han ido mezclando con otros cuentos occidentales y fusionado de tal forma que el cuento occidental ha llegado a perder su carácter occidental, adaptándose de tal manera a dicha cultura hasta llegar a transformarse en un cuento kuwaití, tales es el caso de Lenteja que es una adaptación del cuento de Garbancito y también del famoso llamado Pulgarcito ocurre lo mismo con el cuento Caperucita roja que se mantuvo con el mismo nombre y la misma historia.

Hay que tener en cuenta que las fórmulas de inicio y de final del cuento no son  parte del cuento propiamente dicho, sino que son una creación del narrador para llamar la atención usando para ello, expresiones hechas  que indican el comienzo del cuento, y tener, de este modo, el control de la situación. El narrador tiene que tener presente las circunstancias de su receptor, es decir, su edad, su nivel cultural etc. Las fórmulas de inicio y de final en el cuento kuwaití son variadas. Las más conocidas son:

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  • Los que quieren al profeta que recen por su alma y cuando acaben de rezar que no se olviden del virtuoso de Ali.
  • Lo que llegó a vosotros y a nosotros es una bondad que nos rodeó y os rodeó, y un mal que os  asaltó y nos asaltó. Ni los cuentos ni las charlas sirven de nada si no rezamos al profeta… los que queréis al profeta rezad por su alma.
  • Gorrioncito hijo del gorrión, que nunca mintió ni juró en falso testimonio, mató un insecto y lleno siete ollas, puso la carne con sus grasas en los platos girando… el que quiera al profeta que rece por su alma.

Estas tres fórmulas de apertura son las más usadas en los cuentos kuwaitíes. Nos damos  cuenta enseguida que el carácter religioso está presente en las tres. La religión no sólo es la fe sino también un acto de vida. Se le da tanta importancia a rezar por el alma del profeta que cada vez que se le haga mención habría que rezarle.

Sin embargo hay que decir que las fórmulas más clásicas son diferentes. Las más conocida son:

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Se cuenta que

  • Érase antaño
  • En tiempos antiguos
  • Érase en tiempos antiguos

En algunas de las fórmulas de apertura de cuentos españoles podemos ver ciertas semejanzas con las fórmulas de apertura clásicas de cuentos árabes, tales que:

  • Érase que se era
  • Érase una vez
  • Había una vez
  • En tiempos muy lejanos
  • Hace muchos años

Si nos fijamos un poco nos damos cuenta que las fórmulas de apertura kuwaitíes son mucho más elaborados comparándolas con las aperturas clásicas del cuento árabe, pero si las comparamos con las aperturas y cierres deLas mil y una noche podría decirse que éstas son mucho más largas y elaboradas. Se ve claramente en el siguiente ejemplo:

  • Cuéntase “pero Alah es más sabio, más prudente más poderoso y más benéfico” que en lo que transcurrió en la antigüedad del tiempo y en lo pasado de la edad, hubo un rey entre los reyes de Sassan, en las islas de la India y de la China…

Y el cierre en Las mil y una noche, es:

  • Y así vivieron todos en la situación más dichosa, practicando virtudes en medio de delicias, hasta que fue a visitarles la Destructora de alegrías y la Separadora de los amigos. ¡Y murieron todos! ¡Gloria, empero, al único Viviente que no muere, que gobierna el imperio de lo Visible y de lo Invisible, que es Omnipotente sobre todas las cosas y que es benévolo con sus servidores, conociendo sus intenciones y necesidades!

Cuando termina el cuento se usan fórmulas que cierran la narración y hacen que el oyente vuelva al tiempo y al mundo real en el que se encuentra.  Los cierres en español son:

  • Y vivieron felices y comieron muchas perdices y a mí me dieron con los huesos en las narices.
  • Y fueron felices, comieron perdices y a mí no me dieron porque no quisieron.
  • Colorín colorado este cuento se ha acabado.

El cuento kuwaití se cierra con:

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  • Se acabó el cuento y vino la gallina y puso sus huevos.
  • Vinimos de donde ellos y no hemos traído nada más que este cuento.
  • Vivieron felices.

En el cuento kuwaití también tenemos la fórmula de cierre de un refrán, una moraleja con la que se cierra la narración y se concluye el cuento. En otros casos los cuentos terminan con rima y una cierta musicalidad y dando a entender que el cuento ya está terminando y causando un efecto positivo en el oyente. Un ejemplo en el cuento español sería: “colorín colorado este cuente se ha acabado”.

Con todo esto se podría decir que tanto las fórmulas de apertura como de cierre, están presentes en las dos culturas, la española y la kuwaití. Su función es establecer un lazo entre el emisor y el receptor para mejorar la comprensión y la cooperación textual.

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