Daniel Ferrán, graduado en Derecho por la USAL, aprobó recientemente las oposiciones de registrador de la propiedad obteniendo el segundo puesto a nivel nacional
Alumni-USAL: ¿Cómo describirías el proceso de preparar una oposición?
Daniel Ferrán: Son muy duras, sobre todo por el sacrificio que tienes que realizar, por las cosas que tienes que dejar de lado. También es muy difícil ver cómo la vida de tus amigos o de tus conocidos va progresando y tú estás un poco estancado, con la incertidumbre de no saber si te vas a sacar la oposición, una oposición que es a años vista —a lo mejor cinco o seis años—.
Es una inversión. Tienes que estar muy decidido y, evidentemente, es muy sacrificada. Pero no se puede asustar a la gente que quiera opositar, porque todo esfuerzo tiene su recompensa. Puede haber factores que te lleven a cumplir el objetivo lo antes posible, pero lo importante es lograrlo.
Una vez que logras algo en lo que has puesto tanto sacrificio, tanto esfuerzo y tanta dedicación, es una satisfacción enorme.
Alumni-USAL: ¿Cómo fue el proceso de aprender a estudiar y a “cantar” los temas al principio? ¿Te costó mucho adaptarte a la rutina del estudio?
Daniel Ferrán: Es complicado porque nadie te enseña a cantar los temas. Además, el “cante” es un esfuerzo mental muy grande, ya que tienes que exponer el contenido exigido a una gran velocidad.
Los primeros pasos fueron difíciles. Me acuerdo de la primera semana, cuando empecé con el tema uno, y me cortaba a los tres párrafos de cantar. Pero tienes que seguir intentándolo, tienes que caerte y reponerte, tienes que caerte y reponerte.
En esencia, es estar decidido y tener confianza en ti mismo desde el primer momento. Y si algo sale mal, no pasa nada, porque nadie nace sabiendo hacer las cosas. Tienes que aprender, tienes que fallar. Una vez que has fallado, ya sabes cuáles son tus errores, y poco a poco puedes progresar.
Alumni-USAL: ¿Cómo organizabas tu rutina de estudio durante la oposición?
Daniel Ferrán: El descanso es muy importante. A veces se da el mensaje a los opositores de que lo importante es estudiar 14, 15 o 16 horas, y eso no es lo importante. Lo importante es ser constante y cumplir tus objetivos semanales.
¿Cuál ha sido mi rutina durante estos tres años y medio? Ha cambiado, claro, pero en general me levantaba de lunes a viernes y estudiaba. El sábado descansaba y el domingo me ponía otra vez, como que el domingo, para casi todos los opositores, es el lunes.
Yo, generalmente, estudiaba entre 10 y 12 horas. Lo que pasa es que tenía mucha capacidad de concentración y era capaz de no hacer pequeños descansos. Estudiaba de siete y cuarto a dos; luego me duchaba tranquilamente. A las tres comía con mis amigos, porque estaba en un Colegio Mayor de opositores. Hablábamos de cualquier cosa que no fuese la oposición, porque es muy importante desconectar. Luego descansaba un poco hasta las cuatro, y a las cuatro y cuarto ya, generalmente, hasta las ocho y media o nueve.
Si estaba más concentrado, alargaba; si estaba menos concentrado, acortaba. Básicamente, paraba cuando lo necesitaba. Es muy importante, cuando notas que la cabeza no da para más, descansar.
Alumni-USAL: ¿Qué supone opositar sabiendo que hay tan pocas plazas para tanta gente?
Daniel Ferrán: Hay una incertidumbre brutal. Lo fundamental es aprobar la oposición: solo hay 45 plazas para el turno general y 5 para el turno especial, entre más de 700 opositores que se han presentado a esta convocatoria. Además, las oposiciones de Registro y Notarías son cada dos años.
No te puedes obsesionar con lograr un número en el escalafón. Pero, una vez que das ese paso y te ves en el número dos de la promoción, primero no te lo crees… pero segundo, es un orgullo. Un orgullo por todos los días que has estado cumpliendo tu objetivo sin saber qué iba a pasar.
Es un orgullo tanto para mí, personalmente, como también para la familia, que son los que más sufren. No sufre tanto el opositor como la familia. Por ejemplo, toda mi familia está en Salamanca, mientras yo estaba en Madrid. Es mucho tiempo sin vernos.
Yo creo —y Esther coincide conmigo— que lo primero que pensamos, en cuanto nos dijeron que habíamos aprobado la oposición, fue en todos los que nos habían acompañado: la familia, los amigos y nuestras parejas.
Alumni-USAL: ¿Qué opinas sobre empezar a opositar muy joven, sin haber vivido del todo la etapa universitaria? ¿Cambiarías algo de tu recorrido antes de empezar la oposición?
Daniel Ferrán: No es lo mismo, a lo mejor, terminar el Grado en Derecho con 22 años, sin estar maduro, que hacerlo, a lo mejor, dos años más tarde —como fue mi caso, por el doble grado—, y decir: “Bueno, ya he terminado mi periodo universitario, me lo he pasado bien,… y ahora empieza lo serio. Ahora tienes que poner toda la carne en el asador”.
Por eso no cambiaría nada. Empezar antes la oposición no es sinónimo de éxito, así que yo no cambiaría nada. Estoy súper orgulloso de haber hecho el doble grado en la Universidad de Salamanca, de no haber empezado antes la oposición. Es decir, de haber terminado bien mi etapa universitaria y, luego, emprender el camino de la oposición.


