Hoy la Universidad de Salamanca se tiñe de morado reivindicando que todos somos iguales en cuestión de género. Una institución educativa de tal envergadura para la culminación del carácter de las personas ha de ir en pro de la igualdad. La enseñanza superior, hoy en día, está llena de mujeres en las aulas deseando soñar con ser médicos, abogadas o filólogas. Eso es algo a lo que nos encontramos acostumbrados, pero las cosas han cambiado mucho a lo largo de la historia.

El siglo XX fue el momento en el que la mujer comenzó a incorporarse a la vida pública, llegando hasta la educación superior y la universidad. Hasta el año 1910 no se generalizó la incorporación de las mujeres a la educación universitaria, aunque la USAL junto con otras universidades españolas contaron con un grupo de mujeres pioneras que sirvieron de ejemplo en la lucha de derechos.

Estas mujeres son Beatriz Galindo o Lucía de Medrano, quienes ya en los siglos XV y XVI hicieron historia. Rechazaron la tradicional idea del estudio en los conventos para las mujeres y dieron el salto a la universidad. La primera, escritora y humanista, llegó incluso a ejercer como maestra de la reina Isabel la Católica. Lucía de Medrano se interesó por la historia, y también tuvo el honor de impartir clases por un tiempo en la Universidad de Salamanca.

No sería hasta principios del siglo XX cuando las mujeres volvieran a la universidad por toda España. Ahora, por suerte, las universidades están repletas de mujeres y la USAL es un ejemplo de ello.

Desde ALUMNI – USAL queremos recordar a todas esas mujeres que lucharon por sus derechos y animar a todas las que siguen luchando por conseguir la igualdad total.

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