La figura de Diego Acevedo Fonseca, a pesar de su relevancia, ha quedado eclipsada por la personalidad de su hermano menor el arzobispo Fonseca, promotor del Colegio Fonseca de Salamanca y de la Universidad de Santiago de Compostela. Ambos fueron hijos naturales del primer Fonseca arzobispo de Santiago.

Las cinco estrellas de los Fonseca
Heredero de los Mayorazgos de Acevedo y Fonseca de Salamanca, Diego de Acevedo y Fonseca fue Señor de Babilafuente y los lugares de Moríñigo, Sandomingo, Buenabarba y Garcigalindo. Fue Pertiguero Mayor de Santiago, dignidad seglar de la Catedral con funciones militares y judiciales. Además fue II Conde de Monterrey al casarse con su prima Francisca Zúñiga Sánchez de Ulloa.
Babilafuente, localidad salmantina famosa por su balneario, incluye en su topónimo según algunos, un elemento germánico, Babila, que sería la evolución fonética del nombre propio visigodo Faffila, presente en otros pueblos como Villafáfila.
El pueblo es protagonista en la Batalla de los Arapiles, uno de los Episodios Nacionales de Galdós donde se relata cómo las tropas francesas le prendieron fuego.
Tres monumentos arquitectónicos tienen como nexo a Diego Acevedo: el castillo de Monterrey, el pazo de su madre en Cambados y el palacio salmantino que mandó levantar su hijo.

Castillo de Monterrey. Orense
El antiquísimo Castillo de Monterrey, fortaleza situada en ese pequeño municipio del valle del Támega, en la comarca de Verín, fue solar de los condes de Monterrey y cabeza del potente estado medieval de Monterrey.
Por su parte, el Pazo de Ulloa, es uno de los grandes palacios de la villa marinera de Cambados, de la que María Sánchez de Ulloa, hermana del I Conde de Monterrey, fue Señora. De sus amores con el primer arzobispo Fonseca nacieron Diego y su hermano Alonso el segundo Fonseca arzobispo de Santiago.

Pazo de Ulloa. Cambados, Pontevedra
En el pazo de Ulloa de Cambados se puede contemplar un magnífico escudo “torcido” con las armas de los Acevedo, los Ulloa, los Fonseca y los Castro. Algunos sostienen que los escudos torcidos se colocaban en fachadas de casas nobles donde vivían hijos ilegítimos, aunque en Ciudad Rodrigo, donde hay muchos escudos de este tipo se mantiene que fue una moda que llegó de los Países Bajos.

Escudo del Pazo de Ulloa, Cambados
En el cuartel superior derecho del escudo, están las armas de Acevedo, en el superior izquierdo las de Ulloa y en el inferior izquierdo las de Castro.
En el cuartel inferior derecho del escudo aparecen las cinco estrellas de los Fonseca, que también están en Salamanca en el Colegio Fonseca y en otros edificios emblemáticos. En Pontevedra podemos verlas en la basílica de Santa María, iglesia de la que el hermano de Diego fue párroco y a la que en su testamento dejó un legado. Adornando el escudo de Pontevedra, están el capelo y las borlas de la heráldica arzobispal toledana como arzobispo primado que fue Alonso Fonseca.

Basílica de Santa María. Pontevedra
El Palacio de Monterrey es una joya plateresca de la arquitectura civil de Salamanca, del que fue promotor el III Conde de Monterrey Alonso de Zúñiga Acevedo Fonseca, hijo de Diego Acevedo y Francisca Zúñiga.
Está inconcluso y actualmente pertenece a la casa de Alba.

Palacio de Monterrey, Salamanca
Era Diego hijo del arzobispo de Santiago Alonso Acevedo Fonseca, el que está enterrado en el convento de las Úrsulas de Salamanca, y de María Sánchez de Ulloa, Señora de Cambados, que era hermana del I Conde de Monterrey Sancho Sánchez de Ulloa.
Diego fue el hermano mayor del también arzobispo de Santiago Alonso Acevedo Fonseca, el enterrado en el Colegio del Arzobispo Fonseca de Salamanca.
Se casó con su prima Francisca Zúñiga Sánchez de Ulloa y Biedma II Condesa de Monterrey y fueron padres de Alonso de Zúñiga Acevedo Fonseca III Conde de Monterrey.
En 1494 los condes de Monterrey Diego y Francisca, establecieron la primera imprenta de Galicia en Monterrey. No hacía mucho del invento y allí se imprimió el Missale Auriense, primer libro impreso en Galicia, incunable que se conserva en el archivo de la Catedral de Orense.
Sin embargo, en el callejero de la ciudad de las Burgas ninguna calle lleva su nombre, mientras que si hay una con el nombre de Vasco Díaz Tanco en recuerdo de este humanista natural de Fregenal de la Sierra, que unos años más tarde inauguraría la segunda imprenta de Galicia también en la que hoy es provincia de Orense.
Por la biografía que de su mujer hace la Real Academia de la Historia, sabemos que Diego Acevedo fue muy apreciado por los Reyes Católicos por los servicios prestados a la corona, destacando especialmente por su participación en la campaña de Salses, en el Rosellón, contra los franceses.
Marineo Sículo, relata su muerte gloriosa defendiendo la fortaleza de Salses. Don Diego, que iba al mando de los suyos, fue malherido por una alabarda enemiga que le penetró en el vientre. A pesar de las exhortaciones de sus escuderos insistió en continuar en su puesto, diciendo: esta es la mejor sepultura.
“En quien yo mi pena fundo/ es la más linda del mundo” rezaba su escudo de armas en alusión a su esposa.
FUENTES
FERNÁNDEZ DE OVIEDO, Gonzalo. Batallas y Quinquagenas. Introducción de Juan Bautista Avalle-Arce, Salamanca, Ediciones de la Diputación de Salamanca, 1989.
GARCÍA TATO, Isidro. El primer Virrey gallego: Don Gaspar de Zúñiga, Conde de Monterrey, en Nueva España y Perú. Fundación cultural de la nobleza, Madrid 2012.
LADERO GALÁN, Aurora. La frontera de Perpiñán. Nuevos datos sobre la primera guerra del Rosellón (1495-1499). Universidad Complutense 2004
SANTOS BURGALETA, Manuel. Conchas adentro. Política, familia y patrimonio en casa del Doctor Rodrigo Maldonado de Talavera (1468-1542). Revista de Estudios, Salamanca 2003.
TABOADA CHIVITE, Jesús. Guía de Monterrey. Asociación cultural Monterrei 2016.


