Recuerda la exposición de motivos del Reglamento del programa Mercurialis de deporte universitario, aprobado por la Junta de Gobierno de la Universidad de Salamanca el 27 de junio de 1996, que “El deporte, en sus múltiples y muy variadas manifestaciones, se ha convertido en nuestro tiempo en una de las actividades sociales con mayor arraigo y capacidad de movilización y convocatoria”. Cita así las palabras con las que inicia el preámbulo de la Ley 10/1990, de 15 de octubre, del Deporte. Además, como también afirma esta ley, “el deporte se constituye como un elemento fundamental del sistema educativo y su práctica es importante en el mantenimiento de la salud y, por tanto, es un factor corrector de desequilibrios sociales que contribuye al desarrollo de la igualdad entre los ciudadanos, crea hábitos favorecedores de la inserción social y, asimismo, su práctica en equipo fomenta la solidaridad”.

La Universidad de Salamanca se convirtió en una de las primeras (prácticamente a la par la Universidad Autónoma de Barcelona diseñó una iniciativa similar llamada Tutoresport) que contó en España con un programa pensado para dotar de “apoyo institucional al deporte universitario a través de la ayuda personalizada a deportistas estudiantes que deciden simultanear sus tareas académicas con una dedicación seria y amplia al deporte, principalmente en el ámbito de las competiciones universitarias y en representación de la Universidad de Salamanca”. Y es que “no se trata de fomentar la dedicación exclusiva de los universitarios a la actividad deportiva, por supuesto, entre otras razones porque el respaldo de tales deportistas corresponde a otras Administraciones Públicas, con independencia de las obligaciones que la legislación impone a las Universidades para con los deportistas de alto nivel y alto rendimiento respecto del acceso a las titulaciones oficiales con limitación de entrada en primer curso (…). Se pretende, por el contrario, favorecer una actividad deportiva importante y comprometida con la Universidad, compaginada necesariamente con el seguimiento correcto de sus deberes estrictamente académicos”.

La denominación del programa es un homenaje a Hyeronimus Mercurialis (1530-1606), médico humanista italiano que se dedicó con determinación a la renovación pedagógica propia del Renacimiento y al fomento de la actividad física como fuente de salud. En este sentido, tuvo gran influencia su obra De arte gymnastica libri sex, aún estudiada en las facultades y escuelas con titulaciones en ciencias de la actividad física, educación física y deporte, publicada en Venecia en 1569, con unas ilustraciones espléndidas de Christophorus Coriolanus, y de cuya tercera edición (1587) se hallan dos ejemplares, magníficamente conservados, en la Biblioteca de la Universidad de Salamanca.

Por cierto, Mercurialis es también un acrónimo derivado de “Medidas Especiales de Respaldo a las Competiciones Universitarias Regladas mediante Incentivos y Ayudas Legal e Institucionalmente Señalados”, al estilo de los programas de la Unión Europea, como, verbigracia, el nombre del celebérrimo programa Erasmus, que, amén de reconocer a Erasmo de Róterdam, significa EuRopean Community Action Scheme for the Mobility of University Students (“Plan de Acción de la Comunidad Europea para la Movilidad de Estudiantes Universitarios”).

La vigente Ley del Deporte, antes citada, se promulgó en 1990, en un momento de profundas transformaciones en la percepción ciudadana, mediática y empresarial de la actividad física y del deporte. En la década de los ochenta España se incorporó a la hoy Unión Europea y llegó a ser efectivamente un Estado social y democrático de Derecho, en los términos previstos en la Constitución Española de 1978. El desarrollo de aquella década alcanzó a la práctica deportiva y el Comité Olímpico Internacional acordó que la Olimpiada de 1992 se celebrase en Barcelona. La necesidad de un nuevo marco normativo, favorecedor de la educación y la actividad físicas y del deporte en sus distintos niveles, se unió a la preparación de los primeros juegos olímpicos que iban a tener lugar en nuestro país. La Ley del Deporte y sus normas de desarrollo, los planes de inversión en infraestructuras y de respaldo a los deportistas, como el Plan ADO, el impulso del deporte practicado por personas de capacidades diversas (Barcelona sería sede igualmente de la Paralimpiada de 1992), junto a otras novedades, supusieron un cambio sin precedentes en el deporte español.

Entre las medidas adoptadas destaca la promoción del estudio por los deportistas profesionales y, en general, los de alto nivel, conscientes todos de la relevancia de la formación para el bienestar personal de los deportistas y su posterior acceso al empleo, una vez finalizada su etapa de máximo rendimiento deportivo. La Universidad de Salamanca manifestó una vez más su compromiso con la sociedad y dio una rápida respuesta institucional en esta materia con el programa Mercurialis, facilitando el seguimiento de los estudios universitarios oficiales por estudiantes deportistas de alto nivel o de alto rendimiento. Resultaron muy útiles la aplicación de cupos de acceso, en sintonía con las normas estatales, el diseño de tutorías docentes específicas, la adaptación de los calendarios de prácticas y pruebas de evaluación, el reconocimiento de créditos en los planes de estudios, la dotación de becas u otras ayudas y, en fin, la atención personalizada a cada estudiante deportista.

Con todo, el éxito del programa Mercurialis no habría sido posible si la Universidad de Salamanca no hubiese dispuesto de un sobresaliente Servicio de Educación Física y Deporte, cuyo personal, altamente especializado, trabajó denodada y generosamente en su consolidación y mantiene un elevado nivel de calidad en la gestión de la actividad física y del deporte básico y de competición, también en el deporte federado a través del club deportivo universitario.

Se encuentran, así las cosas, entre quienes fueron estudiantes de la Universidad de Salamanca, de muy distintas generaciones, campeones de España, deportistas olímpicos y paralímpicos, así como grandes entrenadores, jueces, árbitros y directivos. Algunos ya se han asociado a Alumni, otros seguro que lo harán pronto.

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