Ingenieros españoles hay por todo el mundo. No solo porque son contratados por empresas de otros países, sino también porque cualquier país del mundo es campo de actividad para muchas empresas españolas. De estas, las que llamaremos empresas de construcción son las más visibles en su actividad exterior, las que aparecen en los medios de comunicación porque los presupuestos de los proyectos que ejecutan suelen ser los más abultados. Empresas de construcción no designa aquí solo a las que hacen viviendas, hoteles, edificios, sino también a las que construyen centrales, líneas y subestaciones eléctricas, refinerías, puertos, aeropuertos, ferrocarriles, carreteras, autopistas, puentes… Estas van casi siempre acompañadas por otras de ingeniería, de fabricación, de control…

He estado con Gabriel, antiguo alumno de la Universidad de Salamanca, ingeniero industrial de la escuela de Béjar. En estos momentos dirige trabajos en la construcción de una refinería de petróleo en Arabia Saudí. Un gran proyecto de más de veinte mil millones de euros que su empresa comparte con otras de Reino Unido, Estados Unidos, China y Corea del Sur. He aprovechado sus vacaciones, por su destino en Arabia quince días cada tres meses de trabajo, para que me cuente de su vida profesional con más detalle del que yo conocía. Más de dos horas de conversación monográfica.

Durante sus estudios Gabriel se especializó en estructuras y en construcción de maquinaria, y adquirió amplios conocimientos de ingeniería eléctrica. Obtuvo el título de ingeniero industrial en 2003.

Me cuenta que, nada más terminar su carrera, durante año y medio trabajó como ingeniero en una empresa de construcciones metálicas con fuerte arraigo y tradición en la misma ciudad de Béjar. Me detalló la importancia de lo que allí se hace para obras de España y de otros países. De su etapa recuerda fabricar compuertas para aliviaderos de presas de embalses, válvulas de tuberías de presión para centrales hidroeléctricas, decantadores para depuradoras, tableros metálicos para puentes de autopistas, limpiarrejas de canales…, cualquier componente o sistema metálico que se pidiera.

Inmediatamente fue contratado por una empresa de construcción que en esos momentos desarrollaba un gran proyecto residencial en la provincia de Guadalajara. De jefe adjunto pasó a los pocos meses a dirigir el proyecto completamente. Eso significó tener que resolver no solo problemas técnicos, sino también de organización, de relaciones con otras empresas, de personal, de suministros, de plazos… Insistió a lo largo de toda la conversación en que cualquier dirección técnica debe resolver problemas que muchas veces ni siquiera están considerados en el proyecto. Este aspecto de estudio, análisis y toma de decisiones del ejercicio de la ingeniería lo ilustró con varios ejemplos de su actividad con consecuencias de fuerte impacto en los resultados económicos.

En 2007 fue contratado por Técnicas Reunidas para incorporarse a la construcción de una refinería de petróleo en Arabia Saudí, el primer gran proyecto de refinerías en que participó. En él comenzó a experimentar relaciones con subcontratas de países orientales, principalmente chinas e indias en este caso. También de vez en cuando aparecían en nuestra conversación comentarios y detalles de estas relaciones y de los problemas no menores que con frecuencia surgen. Las soluciones no siempre son fáciles en estados con leyes diferentes y diferentes exigencias y formas de su aplicación.

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Los trabajos en refinerías y otras plantas relacionadas con el petróleo han sido frecuentes en su actividad de los últimos años. Dirigió toda la parte de estructuras en la ampliación de una de las dos refinerías que tiene Portugal, la de Sines. Esa ampliación fue quizá el mayor de los proyectos industriales de este país. Se inauguró con gran solemnidad en 2013. Del acto y de la importancia de la ampliación se ofreció amplia información en los medios de comunicación de Portugal y también de España.

Ha dirigido trabajos de construcción de otros dos complejos en Arabia, la petroquímica de Sadara y la refinería de Yizan. Esta, al lado del mar Rojo, con un presupuesto total de veinte mil millones de euros, de los que a la parte del proyecto asignado a Técnicas Reunidas correspondieron dos mil quinientos.

Así mismo ha dirigido la construcción de una planta de gas en Khafji, también en Arabia, y otra planta en Emiratos Árabes para el tratamiento de los lodos radiactivos que pueden aparecer en las perforaciones. Y en España, en Sevilla, una planta termosolar de generación de energía eléctrica de cincuenta megavatios.

Comentamos en la conversación numerosos temas relacionados con su trabajo. Uno fue el aprovechamiento actual del gas de las perforaciones. Antes ese gas se desechaba, se quemaba a la salida del propio yacimiento. Formaba las líneas de antorchas, las llamas que se veían en las películas en que aparecían explotaciones de yacimientos de petróleo. Ahora ese gas también se recoge para ser utilizado como combustible. Ese es el objetivo de la planta citada de Khafji, en Arabia.

Otros comentarios en que se extendió fueron los relacionados con la, a veces, incompleta o defectuosa comunicación entre los grupos de ingeniería. Un ejemplo fue el de la ampliación de una refinería. Partieron de los planos que se les facilitaron de ella, los de su construcción en 1970. A partir de ellos proyectaron su ampliación. Pero cuando conoció directamente las instalaciones comprobó que no se correspondían con las de los planos facilitados. Por reformas no reflejadas en ellos, le dijeron. Como consecuencia, gran parte del diseño realizado para su ampliación y de todo el trabajo derivado de él no sirvió. Hechos parecidos a este pueden causar fuertes oscilaciones en los resultados económicos anuales de las empresas de ingeniería.

 Por el contrario, los programas informáticos de dibujo y de diseño han mejorado la información que transmiten los planos. Los han dotado de su representación fácil e inmediata en tres dimensiones, con perspectiva desde diversos puntos. Esta posibilidad facilita el trabajo del que tiene que fabricar y construir lo que representan. Antes los dibujaban los delineantes a mano, con tiralíneas, compás, regla y cartabón. Contenían, como mucho, planta, alzado y perfil y, solo a veces, alguna otra perspectiva. Se dibujaba lo estrictamente necesario. El resultado era que su interpretación, fundamental para cualquier fabricación u obra, solía exigir no poco esfuerzo con resultados no siempre adecuados.

Comentó también la seguridad que para su trabajo le proporciona el conocimiento de los fundamentos científicos en que se apoya la técnica, característica bastante común entre los ingenieros españoles. Posibilita encontrar más fácilmente las causas de comportamientos no esperados de los sistemas y encamina con eficacia hacia las soluciones.

Le dije que nuestra conversación me parecía de interés para un artículo en el blog de Alumni de la Universidad de Salamanca. Ayudaría a conocer lo que hacen los profesionales que se forman en ella. No tuvo inconveniente, y aquí está.

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