Históricamente el surgimiento del folklore ha estado siempre relacionado con las clases sociales, ya que es la máxima representación de la cultura de un pueblo. Para el mundo occidental el folklore es un elemento cultural presente en todas las clases sociales, si bien tradicionalmente se ha considerado que es una representación verbal más característica de las clases inferiores, siendo la literatura la expresión verbal más adecuada de una “alta cultura” contrapuesta a una “baja cultura”. Según este punto de vista, el folklore sería el arte de las clases oprimidas pero también de las clases intermedias que se mueven hacia las clases sociales bajas. Además se puede hablar con algunas reservas del folklore de la clase media baja, pero resulta extraño hablar del folklore de la aristocracia. Es cierto que una alta cultura que privilegia el libro impreso y descuida la transmisión oral tradicional no se identificará demasiado con unas manifestaciones que parecen ser patrimonio de “todos”, que se guardan en la memoria y las disfrutan y transmiten (y también, en parte, las crean) personas de toda índole social. Y, no obstante, es también cierto que las clases altas disfrutan de versiones del folklore, llegadas a ellas a veces por los mismos medios tradicionales, y otras veces por medio de recopilaciones eruditas, a menudo con cuidadas ediciones ilustradas, que tratan de ponérselas a su disposición y que evocan quizá la pérdida de un mundo ideal. Llegados a este punto podemos plantearnos la siguiente pregunta: ¿Qué es el folklore en una sociedad sin clases sociales? En principio en este tipo de sociedad el folklore desaparecería. Sin embargo, la literatura que también es un fenómeno de clases no desaparece. Por ello es más lógico pensar que bajo una sociedad sin clases el folklore pierde sus características específicas como producto de las clases bajas, convirtiéndose en propiedad nacional.

Vladimir Propp considera el folklore una disciplina histórica, como podemos ver en su libro Theory and history of folklore:

It is obvious that the study of folklore cannot be limited to the investigation of origins and that not everything in folklore goes back to a primitive state or is explained by it. New formations occur in the entire course of peoples’ historical development. Folklore is a historical phenomenon and the science of folklore, a historical discipline (Propp 1984: 11)

Como podemos observar, Propp defiende que el folklore es un fenómeno histórico del cual van surgiendo nuevas formas en el trascurso de la historia. Un estudio histórico debería mostrar lo que le sucede al folklore antiguo bajo nuevas condiciones históricas y también debe tener en cuenta la aparición de nuevas formas. En la fusión del folklore tradicional con las nuevas formas, pueden suceder situaciones diferentes:

  • A menudo ocurre que el folklore heredado se adapta a las nuevas formas y acaba negando las imágenes creadas por el antiguo sistema que lo creó, sucediendo en ocasiones que este folklore transforma las viejas imágenes en sus opuestos. Por ejemplo en el ámbito de la religión, lo que antiguamente fue sagrado se transforma en algo hostil.
  • En otras ocasiones, las viejas ideas folklóricas en ocasiones se mantienen y conviven pacíficamente con las nuevas formas, dando lugar a veces a lo que se conoce como formaciones híbridas. Un ejemplo es la mezcla del folklore con las ideas religiosas de la cual han surgido elementos como el caballo volador y la serpiente, que  en la religión cristiana y musulmana representa al demonio.
  • Por último, puede suceder que las viejas ideas folklóricas sean reinterpretadas, adaptándose a la nueva vida, las nuevas ideas y las nuevas formas de pensar.
Hazte de Alumni Ventajas de Alumni