El premio nacional de investigación en cáncer “Doctores Diz Pintado” ha conseguido gran prestigio en la comunidad científica de manera extraordinariamente rápida, seguramente gracias a la seriedad y la firmeza del modelo por el que optó su fundadora y mecenas, la doctora Esperanza Diz Pintado, y a las personas que lo respaldan desde el principio, entre quienes se encuentran investigadores de relevancia internacional. Se trata de un galardón pensado para investigadores e investigadoras españoles que han alcanzado la excelencia en su actividad muy pronto, antes de cumplir los treinta y seis años.Final del formulario Me complace resaltar la inteligencia y la generosidad sin límites de la doctora Diz Pintado, que decidió dedicar la denominación del premio a sus hermanos Manuel y Alfonso, fallecidos en la flor de su vida profesional, brillantes e innovadores clínicos. Sin ella, muy querida profesora titular jubilada de la Facultad de Derecho de la Universidad de Salamanca, esta magnífica iniciativa, de pervivencia garantizada, no se habría dado.
 
Convoca este premio anualmente la Fundación de Investigación del Cáncer de la Universidad de la Salamanca y su Centro de Investigación del Cáncer, dirigido por el doctor Eugenio Santos, con la colaboración de la Fundación Doctores Diz Pintado para la Docencia e Investigación en la Lucha contra el Cáncer (www.cicancer.org/es/investigacion/88/convocatoria-del-v-premio-nacional-en-investigacion-en-cancer-doctores-diz-pintado). Está dotado con 15.000 euros.

En la edición de 2015, la quinta, ha sido premiado el doctor Adolfo Álvarez Ferrando, que realiza su actividad de investigación en la Universidad de Columbia (Nueva York), de la que es profesor asociado de pediatría y patología. Dirige en dicha Universidad, desde hace once años, un grupo de investigación especializado en las bases genéticas y moleculares de las leucemias y linfomas de células T. Como indica el jurado en la fundamentación del fallo, “su trabajo destaca por ser pionero en el desarrollo de estudios genómicos, de biología de sistemas y modelos animales, así como terapias experimentales aplicadas al estudio de la leucemia aguda linfoblástica T (LAL-T) y los linfomas T periféricos”. Se trata de identificar “nuevos oncogenes y genes supresores de tumores, la caracterización de sus mecanismos de acción y el desarrollo de nuevas terapias dirigidas. Sus resultados han transformado el conocimiento de las bases genéticas y moleculares de estas enfermedades, han identificado nuevos marcadores moleculares de diagnóstico, pronóstico y resistencia, han establecido nuevas dianas de tratamiento y han definido nuevas combinaciones terapéuticas altamente eficaces actualmente en desarrollo clínico”.

Inició la lista de premiados en 2012 el doctor Manel Esteller, director del Programa de Epigenética y Biología del Cáncer en el Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge, vinculado a la Universidad de Barcelona, y la han continuado en las ediciones siguientes el doctor Óscar Fernández-Capetillo, director del Grupo de Inestabilidad Genómica en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, el doctor Eduard Batlle, director del Programa de Oncología del Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona y de su laboratorio de Cáncer Colorrectal, y el doctor Joan Seoane, director de Investigación Traslacional del Vall D’Hebron Instituto de Oncología (VHIO) de Barcelona.

El doctor Álvarez Ferrando recibió el premio en el acto académico que celebró la Universidad de Salamanca el pasado 28 de enero con motivo de su festividad institucional. Resulta un día dedicado principalmente al reconocimiento de personas o entidades que han sobresalido por su trabajo al servicio de la universidad y de la sociedad, así como, en general, del saber, la ciencia o la tecnología. Además se da la bienvenida al claustro, conforme al protocolo histórico del Estudio Salmantino, a quienes se doctoraron en el curso académico anterior.

Al día siguiente los medios de comunicación se hicieron eco también de la aportación de la Asociación Española contra el Cáncer, recaudada gracias a la solidaridad de la ciudadanía salmantina, de 135.000 euros para una nueva investigación oncológica, dedicada a los tratamientos de la leucemia mieloide crónica, en el Centro de Investigación del Cáncer de la Universidad de Salamanca.

Premios e iniciativas como estos constituyen en la actualidad un oasis en el desierto de la muy difícil situación generada por los recortes irresponsables en los presupuestos públicos dedicados en España a la Ciencia, que están poniendo gravemente en peligro el propio sistema de I+D+i. Los expertos señalan que en estos últimos años se ha retrocedido más de un decenio, lo que supone perder la posición alcanzada y conducir nuestro país a la dependencia científica, técnica y tecnológica por mucho tiempo, dado que la recuperación de las personas, los equipos y el tiempo perdidos en investigación deviene muy costosa y, en ocasiones, realmente imposible. En la rueda de prensa previa al citado acto académico, el premiado indicó la importancia de apoyar a las personas jóvenes investigadoras y de invertir en su formación y en las instituciones que realizan dicha labor. Afirmó asimismo que “la investigación requiere de un esfuerzo continuado. El mayor riesgo actual es el de deshacer una labor que se ha llevado a cabo desde hace muchos años”.

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