La astronauta española y doctora en Biología Molecular del Cáncer compartió su experiencia, inspiró a jóvenes investigadoras y firmó su primer libro Órbitas ante más de 400 asistentes.
Destacó la calidad de la investigación y la formación recibida en la Universidad de Salamanca, que le han permitido avanzar como científica y astronauta.
«Orgullosa y feliz de volver a Salamanca y a su Universidad» estas fueron las palabras más repetidas por Sara García Alonso, astronauta española y doctora en Biología Molecular del Cáncer e Investigación Traslacional por la Universidad de Salamanca, en su visita a la ciudad con motivo del Aula Alumni de la Ciencia organizado por Alumni–USAL.
Una jornada maratoniana en la que la futura astronauta no dejó de sonreír y de expresar su agradecimiento a quienes la paraban por la calle para mostrar su admiración por todo lo que está consiguiendo, desde su trayectoria como investigadora hasta su papel como referente para jóvenes y niñas que sueñan con dedicarse a la ciencia y la exploración espacial.
La visita a la Biblioteca General Histórica fue la primera parada de la mañana, allí, Sara pudo descubrir algunas de las joyas de la astronomía custodiadas en sus colecciones, como la primera edición de De revolutionibus orbium coelestium de Nicolás Copérnico, o La gran composición, del astrónomo salmantino Abraham Zacut.
Posteriormente, era recibida por el rector de la Universidad, Juan Manuel Corchado, y el vicerrector de Transferencia e Investigación, José Miguel Mateos; el vicepresidente de la Junta Directiva de Alumni, Román Álvarez; y el director general de Alumni, Ángel Hernández; con quienes visitó el Cielo de Salamanca y las facultades de Ciencias y Ciencias Químicas.


Allí resaltó la calidad de la investigación que se realiza en la Universidad de Salamanca y especialmente en el Centro del Cáncer: «Yo no puedo estar más orgullosa de haber estudiado en la Universidad de Salamanca, me parece que la calidad de los investigadores es excepcional. La ciencia que se hace en Salamanca y, concretamente, lo que yo viví en primera mano es extraordinaria. Creo que la formación que yo recibí ha sido muy buena y me ha permitido llegar bastante lejos y lo que me queda todavía, tanto como astronauta como investigadora. Me siento profesional después de haber concluido mi etapa predoctoral aquí en Salamanca».
Además, lanzó un consejo para las niñas que quieren seguir sus pasos en la investigación: «Que no se pongan barreras ellas mismas, que o bien ignoren estereotipos, falta de referentes, falta de precedentes y persigan aquello que les motiva y que les hace feliz, porque no hay carreras que tengan que discriminar por géneros. Al final cualquiera puede perseguir aquello que desea; requiere esfuerzo, pero hay que enfocar tus pasos, aprender, superar retos y perseguir aquello que te motive es un éxito seguro».
En el Centro de Investigación del Cáncer, lugar en el que pasó más horas durante su doctorado, pudo reencontrarse con profesores y contar su experiencia a los actuales estudiantes del máster de Biología Clínica del Cáncer.


Ya por la tarde, la larga cola formada en la calle Libreros vaticinaba el éxito del Aula Alumni de la Ciencia, más de cuatrocientas personas de todas las edades no quisieron perderse una charla que unió generaciones a través de un sueño compartido por muchos: viajar al espacio.
De su preparación para viajar al espacio, destaca la dureza de las situaciones en las que tiene que poner a prueba su capacidad de supervivencia, como enfrentarse a temperaturas de 15 grados bajo cero en el Valle de Arán, momentos en los que, a pesar de tenerlo todo en contra, «hay que aprender a ser productivo» y en los que confiesa sentirse plenamente feliz «disfrutando de lo que hago y descubriendo lo fuerte que soy».
Tras la charla, llegó el turno de la firma de ejemplares de Órbitas, su primer libro, que puso el broche a la jornada, momento en el que Sara pudo compartir unas palabras con los asistentes, algunos de ellos con lágrimas en los ojos, reflejo de la inspiración que despierta su historia.




